Leopoldo Roldán lleva en internet y en redes «toda la vida». Cita IRC-Hispano o Messenger entre los primeros sistemas de conexión entre ordenadores que él mismo utilizaba hace ya casi dos décadas. Años después empezó a ver estas nuevas tecnologías desde un punto de vista comercial, comenzó a formarse con másters, cursos… y en 2011 se puso a trabajar como freelance, por su cuenta. Hoy ejerce como consultor y formador en márketing digital y redes sociales, un campo que «va a ir a más». «Cambian las redes, pero la tecnología sigue y la comunicación se va adaptando. La gente que se especializa es la que se mantiene», asegura.

Él se reconvirtió porque su desempeño anterior «no tenía nada que ver con las redes». «Busqué mi hueco y empecé en casa, aunque mi clientela estaba en Madrid, Bilbao, Barcelona…». Poco a poco fue haciendo contactos «locales» y fue «creciendo personal y profesionalmente». Ahora, su clientela abarca un gran abanico, desde pymes a grandes empresas pasando por profesionales (abogados, notarios, arquitectos…) «que quieren comunicar, hacerse una pequeña página web y crear una marca personal». Y a todos ellos forma, guía y aconseja.

Hablando de ‘marca personal’, Roldán valora los cursos de formación o empleo que incluyen este apartado en su programa. «Lo llaman empoderamiento, y que la gente se empodere con las redes sociales está bien, otra cosa es que esa gente se considere community manager y luego intente ‘venderse’ a alguien como tal. Eso ya es malo».

Tampoco le gusta que «en Burgos no tengan todos los políticos un perfil profesional en redes sociales para comunicar y para escuchar». «Son voyeurs pero no comunican», lamenta y pone al municipio granadino de Jun (‘oficialmente’ el pueblo más tuitero de España) como ejemplo de buen hacer. Otra cosa, dice, son las empresas. «La mejor opción en redes sociales es: si no debo estar, no voy a estar. No tengo que tener perfiles porque me lo digan o porque esté de moda».

En ese sentido valora positivamente cómo funcionan dos multinacionales burgalesas: ASTI, con canales en todas las redes sociales, y Grupo Antolín, que solo tiene una página en LinkedIn, pero «comunica muy bien».
Uso personal. En sus perfiles profesionales, Leopoldo Roldán habla de redes sociales y comparte contenidos sobre márketing digital y redes sociales; en los personales, dice, «muchas veces me gustaría decir cosas, pero me tengo que cortar» y se aplica los consejos que da a sus propios clientes: «no meter a la familia ni asuntos de ideología, cuidar la intimidad…». «Esto es una forma de ‘venderte’ y la vida privada -opina- no se vende».

Como experto en este campo de la comunicación social, augura que Twitter, o algo muy parecido, «será una parte fundamental de la sociedad». «No puede desaparecer porque mueve gobiernos, comunica entre estados, mueve salud… Será otro medio de comunicación, estará la televisión, la radio, la prensa y Twitter».

Precisamente en esa red fueron «precursores» muchos profesionales burgaleses de diversos campos. «En Burgos siempre hemos ido por delante. Hicimos (nombra a Leandro Pérez y a Cristina Pérez Villegas) un congreso de redes sociales y a raíz de ahí empezaron enfermeras, médicos, políticos, instagramers…».

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